From the South Florida Sun-Sentinel
¿Quién sale ganando en Bolivia?
23 de agosto, 2008
Los analistas políticos suelen concluir que una de las situaciones más difíciles para salir de escenarios complicados es la del empate. Es decir, cuando dos fuerzas se contraponen, lo peor es que una no pueda imponerse sobre la otra, porque esa indefinición lleva a una prolongación del conflicto.
Eso está sucediendo en Bolivia, lamentablemente para el país del Altiplano. Porque una votación para ratificar o remover a sus actuales autoridades terminó dejando a casi todos en el poder. Y el problema es que los que están en el poder están enfrentados entre sí.
Paso a explicar. La Constitución boliviana permite realizar referendos revocatorios, es decir votaciones en las que se puede plebiscitar la gestión del presidente de la nación y de los prefectos de los departamentos, que en la práctica equivalen a los gobernadores en Estados Unidos.
Al mismo tiempo, Bolivia vive un fuerte enfrentamiento político entre el presidente Evo Morales y los prefectos de los cuatro departamentos más poderosos (Tarija, Beni, Pando y Santa Cruz), que hasta insinúan propósitos de partición territorial.
Como una forma de salir de la situación, Morales convocó el 10 de agosto pasado al referendo revocatorio que le permite su Constitución. Y el problema es que los bolivianos ratificaron a todos en sus cargos. Es decir, a Morales como presidente y a los prefectos más rebeldes como jefes de sus departamentos.
De ahí en adelante, todo es especulación en Bolivia.
El primer dato es que, como jefe del Estado, Morales está más fuerte que nunca. Porque consiguió un impresionante 67 por ciento de los votos, 12 puntos más que cuando fue electo presidente. Es decir, que por el lado de Morales su legitimidad es cada vez mayor, sin ningún tipo de duda.
Pero el segundo dato es que los prefectos de Beni, Pando, Tarija y Santa Cruz también consiguieron más votos que cuando fueron electos en sus cargos. Por lo cual su legitimidad, y la de los reclamos autonomistas que jamás dejaron de expresar, también han conseguido un respaldo de sus representados.
Con lo cual el primer interrogante sobre la elección boliviana es quién ganó más, si Morales o los prefectos.
El referendo, que les ha dado oxígeno a los contrincantes, ha dejado las cosas casi peor que antes. Porque todos creen que han salido fortalecidos mientras que ninguno de sus adversarios ha salido debilitado.
El problema es tan grande que Jimena Costa, una de las analistas políticas más reconocidas de Bolivia, lo definió así: "Entre el incremento del presidente y el incremento de los prefectos, ambos polos de la contradicción están fortalecidos y los veo menos dispuestos que antes al diálogo".
Por lo tanto, las cosas en Bolivia están más empantanadas que antes, y no es casualidad que en la opinión pública aparezcan términos como "consenso" o "diálogo" como reclamo para la única solución al conflicto.
Desde ese punto de vista, las cosas podrían parecer prometedoras. Algo así como llegar al diálogo por imperio de la brutal realidad, que de otro modo no ofrecería más alternativa que la confrontación perenne.
Pero por otra parte está la gran pregunta que siempre en la historia de la humanidad apareció en situaciones similares: ¿Quién cede primero?.
Por ahí está el meollo de la cuestión, y la actitud de cada uno de los triunfadores del referendo dependerá lo que ocurra en Bolivia en los próximos meses.
El panorama es apasionante para el análisis. Pero inquietante sobre lo que le podría pasar a Bolivia. Sólo nos queda esperar que prime la madurez.
Mauricio Llaver es director de la revista Punto a Punto en Mendoza, Argentina
Envíe su opinión a comentarios@elsentinel.com
MAURICIO LLAVER
Columnista
Eso está sucediendo en Bolivia, lamentablemente para el país del Altiplano. Porque una votación para ratificar o remover a sus actuales autoridades terminó dejando a casi todos en el poder. Y el problema es que los que están en el poder están enfrentados entre sí.
Paso a explicar. La Constitución boliviana permite realizar referendos revocatorios, es decir votaciones en las que se puede plebiscitar la gestión del presidente de la nación y de los prefectos de los departamentos, que en la práctica equivalen a los gobernadores en Estados Unidos.
Al mismo tiempo, Bolivia vive un fuerte enfrentamiento político entre el presidente Evo Morales y los prefectos de los cuatro departamentos más poderosos (Tarija, Beni, Pando y Santa Cruz), que hasta insinúan propósitos de partición territorial.
Como una forma de salir de la situación, Morales convocó el 10 de agosto pasado al referendo revocatorio que le permite su Constitución. Y el problema es que los bolivianos ratificaron a todos en sus cargos. Es decir, a Morales como presidente y a los prefectos más rebeldes como jefes de sus departamentos.
De ahí en adelante, todo es especulación en Bolivia.
El primer dato es que, como jefe del Estado, Morales está más fuerte que nunca. Porque consiguió un impresionante 67 por ciento de los votos, 12 puntos más que cuando fue electo presidente. Es decir, que por el lado de Morales su legitimidad es cada vez mayor, sin ningún tipo de duda.
Pero el segundo dato es que los prefectos de Beni, Pando, Tarija y Santa Cruz también consiguieron más votos que cuando fueron electos en sus cargos. Por lo cual su legitimidad, y la de los reclamos autonomistas que jamás dejaron de expresar, también han conseguido un respaldo de sus representados.
Con lo cual el primer interrogante sobre la elección boliviana es quién ganó más, si Morales o los prefectos.
El referendo, que les ha dado oxígeno a los contrincantes, ha dejado las cosas casi peor que antes. Porque todos creen que han salido fortalecidos mientras que ninguno de sus adversarios ha salido debilitado.
El problema es tan grande que Jimena Costa, una de las analistas políticas más reconocidas de Bolivia, lo definió así: "Entre el incremento del presidente y el incremento de los prefectos, ambos polos de la contradicción están fortalecidos y los veo menos dispuestos que antes al diálogo".
Por lo tanto, las cosas en Bolivia están más empantanadas que antes, y no es casualidad que en la opinión pública aparezcan términos como "consenso" o "diálogo" como reclamo para la única solución al conflicto.
Desde ese punto de vista, las cosas podrían parecer prometedoras. Algo así como llegar al diálogo por imperio de la brutal realidad, que de otro modo no ofrecería más alternativa que la confrontación perenne.
Pero por otra parte está la gran pregunta que siempre en la historia de la humanidad apareció en situaciones similares: ¿Quién cede primero?.
Por ahí está el meollo de la cuestión, y la actitud de cada uno de los triunfadores del referendo dependerá lo que ocurra en Bolivia en los próximos meses.
El panorama es apasionante para el análisis. Pero inquietante sobre lo que le podría pasar a Bolivia. Sólo nos queda esperar que prime la madurez.
Mauricio Llaver es director de la revista Punto a Punto en Mendoza, Argentina
Envíe su opinión a comentarios@elsentinel.com
MAURICIO LLAVER
Columnista
Copyright © 2008, South Florida Sun-Sentinel