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From the South Florida Sun-Sentinel
McCain cambia los papeles en la campaña
6 de septiembre, 2008
Sobre el impacto de la selección de Sarah Palin como vicepresidenta hay muchas teorías, pero hay una indudable: ha invertido los papeles de la contienda presidencial.
Barack Obama es ahora el político más convencional y John McCain el auténtico agente de cambio. Obama ofrece "cambiar" la forma de gobernar pero, a la hora de la verdad, ha elegido como potencial vicepresidente a un viejo senador que encarna la política visceral y partidista de Washington. ¿Recuerdan algún cambio que haya hecho Joe Biden durante sus 35 años en el Congreso? Obama y Biden nunca se han atrevido a ir contracorriente, que es el requisito esencial para realizar reformas. Lo demás es cosmética electoral. Ambos son sin duda decentes e inteligentes, el único problema es que su historial no avala — en absoluto — la agenda de cambio que dicen proponer. Lo que ocurre es que tras la "era Bush" cualquier promesa es vendible. Pero la realidad es que Obama pide al pueblo americano un acto de fe. Fe en él. Y si de lenguaje bíblico se trata, "por sus obras les conoceréis". McCain es conocido por haberse enfrentado a los intereses creados y a su propio partido en numerosas ocasiones. Y Palin refuerza esa imagen de reformista, de político indomable cuya única ideología es la honestidad y el anteponer los intereses del país a los personales. ¿Suena bien no? Eso debió pensar McCain cuando decidió dar un vuelco a la elección con la joven y populista Palin. Logró lo que quería: dejar al país boquiabierto, a los conservadores entusiasmados, y a los demócratas asustados (tanto que han lanzado una feroz campaña de difamación contra ella). Sin embargo, Palin es al mismo tiempo una apuesta arriesgada. No pretendo quitarle los méritos de ser una luchadora anticorrupción, coherente con sus principios, y que además como gobernadora de Alaska ha desafiado a la industria petrolera. Pero el argumento de la falta de experiencia en política internacional es legítimo. E igualmente lo es para Obama. Palin y Obama son dos grandes promesas políticas, pero si suena el teléfono a las tres de la madrugada — como diría Hillary — ¿están preparados para apagar los fuegos de este planeta en llamas? Con independencia de las afinidades políticas de cada votante, en esta elección se trata de discernir quién representa verdaderamente un cambio beneficioso. Por eso, si yo fuera Obama mandaría callar a operativos y simpatizantes en la prensa, porque cada vez que acusan a Palin de falta de experiencia nos recuerdan — vívidamente — lo inexperto que es él. De paso también les pediría que pararan de hacer comentarios machistas. O de menospreciarla por ser una mujer común de clase media, en un alarde elitista de superioridad. La clase media trabajadora, las mujeres y los independientes van a decidir esta elección. Muchos de ellos se ven reflejados en la vida de Palin, e insultarles es mala estrategia. Además, el apodo de Sarah Barracuda no parece gratuito. Durante la Convención Republicana ha demostrado que sonríe y enseña los dientes. Y aunque las aguas de Alaska no estén infectadas de los mismos tiburones que Washington, la señora Barracuda es famosa por aprender rápido a nadar en turbulencias políticas. Obama dijo en la Convención Demócrata que "El cambio no viene de Washington; va hacia Washington". Pues teniendo en cuenta que él, Biden y McCain ya están en Washington mientras que Palin viajaría desde Alaska, debería recordar el refrán: "Ten cuidado con lo que deseas, porque puedes conseguirlo". Envíe su opinión a comentarios@elsentinel.com Rosa Townsend
Copyright © 2008, South Florida Sun-Sentinel
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