From the South Florida Sun-Sentinel
Un ajuste que no favorece a cubanos
5 de julio, 2008
Hay que modificar la ley.
Por casi cinco décadas. los cubanos han sido los privilegiados. Han podido entrar y quedarse en Estados Unidos con el beneplácito de este país.
Cuba es un país donde un despiadado régimen marxista ha gobernado por casi 50 años y los cubanos han sido los únicos refugiados que — con pocas excepciones — no han podido regresar a su patria natal a vivir.
Todo lo dicho hace fácil defender la Ley del Ajuste Cubano, promulgada por el presidente Lyndon Johnson en 1966, que le da este trato preferencial a los refugiados y exiliados del castrismo.
Sólo una vez se ha modificado esta ley. Eso lo hizo el presidente Bill Clinton bajo circunstancias difíciles. En una confrontación política con el régimen de La Habana, Cuba decidió permitir la salida de todo cubano que quisiera abandonar la isla.
En pocas semanas cerca de 35 mil balseros llegaron a las costas de la Florida en embarcaciones precarias que ponían en peligro la vida de los que viajaban.
El gobierno de Clinton tuvo que responder y todos los detenidos por los Guardacostas norteamericanos fueron enviados a la Base Naval de Guantánamo. Estados Unidos esperaba que Cuba aceptara su repatriación. Después de muchos meses y de mucha presión del exilio cubano, la mayoría de los detenidos en Guantánamo pudieron venir a Estados Unidos.
Mientras, Cuba y Estados Unidos negociaban un nuevo acuerdo migratorio. Del mismo salió la absurda política de "pies secos-pies mojados".
Al que llegara a Estados Unidos y pisara tierra estadounidense se le permitiría quedarse. Al que fuese atrapado en el mar, aún sea a pocos metros de la costa, se le devolvería a Cuba.
A cambio de esto Estados Unidos aceptó crear un cupo especial de 20,000 visas al año, otorgadas por una lotería a cubanos que quisieran abandonar la isla. De esta forma ambos países creían que el flujo migratorio de Cuba a Estados Unidos sería regularizado.
Eso ha venido funcionando por años.
Pero desde que Fidel Castro cayó enfermo, los cubanos de la isla con la ayuda de sus amigos y parientes en el sur de la Florida han comenzado a crecer una nueva forma de sacar a cubanos de la isla — el contrabando humano en lanchas rápidas — ya sea directamente de Cuba a Estados Unidos o por medio de carteles de traficantes de seres humanos por México.
Hay muertos, hay heridos en el Estrecho de la Florida, en México y hasta en algunos países de América Central. A los cubanos les cobran entre $8,000 y $12,000 por venir en lanchas rápidas. En lanchas donde caben 10 personas traen a 20 y hasta 30. No importa el peligro. El premio es enorme.
Todas las semanas se aparecen cubanos en las costas del sur de la Florida o en la frontera con México. Llegan como por arte de magia. Son entrevistados y en uno o dos días liberados bajo la famosa ley de pie seco, pie mojado.
En pocos meses la ley que favorece a los cubanos y les da trato preferencial al entrar a los Estados Unidos se ha convertido en un negocio ilegal muy lucrativo para personas inescrupulosas.
Es hora que el gobierno de Estados Unidos vuelva a modificar la ley que favorece la entrada de los cubanos a este país. Ya la ley de "pie seco, pie mojado" no funciona. Con la ayuda indiscutible del gobierno de Cuba florece un negocio ilegal de tráfico de seres humanos.
El gobierno de Estados Unidos no puede hacerse cómplice de este negocio. Hay que detener este tráfico ilegal de personas en contubernio con el Gobierno de La Habana.
Estados Unidos bien podría comenzar por decretar que los que no puedan demostrar que llegan a tierras estadounidenses, sin ayuda de traficantes de seres humanos no pueden entrar al país.
Envíe su opinión a comentarios@elsentinel.com
Por casi cinco décadas. los cubanos han sido los privilegiados. Han podido entrar y quedarse en Estados Unidos con el beneplácito de este país.
Cuba es un país donde un despiadado régimen marxista ha gobernado por casi 50 años y los cubanos han sido los únicos refugiados que — con pocas excepciones — no han podido regresar a su patria natal a vivir.
Todo lo dicho hace fácil defender la Ley del Ajuste Cubano, promulgada por el presidente Lyndon Johnson en 1966, que le da este trato preferencial a los refugiados y exiliados del castrismo.
Sólo una vez se ha modificado esta ley. Eso lo hizo el presidente Bill Clinton bajo circunstancias difíciles. En una confrontación política con el régimen de La Habana, Cuba decidió permitir la salida de todo cubano que quisiera abandonar la isla.
En pocas semanas cerca de 35 mil balseros llegaron a las costas de la Florida en embarcaciones precarias que ponían en peligro la vida de los que viajaban.
El gobierno de Clinton tuvo que responder y todos los detenidos por los Guardacostas norteamericanos fueron enviados a la Base Naval de Guantánamo. Estados Unidos esperaba que Cuba aceptara su repatriación. Después de muchos meses y de mucha presión del exilio cubano, la mayoría de los detenidos en Guantánamo pudieron venir a Estados Unidos.
Mientras, Cuba y Estados Unidos negociaban un nuevo acuerdo migratorio. Del mismo salió la absurda política de "pies secos-pies mojados".
Al que llegara a Estados Unidos y pisara tierra estadounidense se le permitiría quedarse. Al que fuese atrapado en el mar, aún sea a pocos metros de la costa, se le devolvería a Cuba.
A cambio de esto Estados Unidos aceptó crear un cupo especial de 20,000 visas al año, otorgadas por una lotería a cubanos que quisieran abandonar la isla. De esta forma ambos países creían que el flujo migratorio de Cuba a Estados Unidos sería regularizado.
Eso ha venido funcionando por años.
Pero desde que Fidel Castro cayó enfermo, los cubanos de la isla con la ayuda de sus amigos y parientes en el sur de la Florida han comenzado a crecer una nueva forma de sacar a cubanos de la isla — el contrabando humano en lanchas rápidas — ya sea directamente de Cuba a Estados Unidos o por medio de carteles de traficantes de seres humanos por México.
Hay muertos, hay heridos en el Estrecho de la Florida, en México y hasta en algunos países de América Central. A los cubanos les cobran entre $8,000 y $12,000 por venir en lanchas rápidas. En lanchas donde caben 10 personas traen a 20 y hasta 30. No importa el peligro. El premio es enorme.
Todas las semanas se aparecen cubanos en las costas del sur de la Florida o en la frontera con México. Llegan como por arte de magia. Son entrevistados y en uno o dos días liberados bajo la famosa ley de pie seco, pie mojado.
En pocos meses la ley que favorece a los cubanos y les da trato preferencial al entrar a los Estados Unidos se ha convertido en un negocio ilegal muy lucrativo para personas inescrupulosas.
Es hora que el gobierno de Estados Unidos vuelva a modificar la ley que favorece la entrada de los cubanos a este país. Ya la ley de "pie seco, pie mojado" no funciona. Con la ayuda indiscutible del gobierno de Cuba florece un negocio ilegal de tráfico de seres humanos.
El gobierno de Estados Unidos no puede hacerse cómplice de este negocio. Hay que detener este tráfico ilegal de personas en contubernio con el Gobierno de La Habana.
Estados Unidos bien podría comenzar por decretar que los que no puedan demostrar que llegan a tierras estadounidenses, sin ayuda de traficantes de seres humanos no pueden entrar al país.
Envíe su opinión a comentarios@elsentinel.com
Copyright © 2008, South Florida Sun-Sentinel