From the South Florida Sun-Sentinel

A Chávez no se le puede quitar el ojo de encima

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Por Guillermo Martínez

Especial para El Sentinel
Un mago hace sus trucos distrayendo a su audiencia del punto donde va a crear su ilusión de magia.

El presidente Hugo Chávez no ha tenido que distraer al mundo para imponer nuevas medidas autoritarias, para aumentar su control sobre la economía y la política del país.

Otras crisis mundiales le han permitido al presidente Chávez fortalecer su control sobre el país sin muchos comentarios de países, políticos, o periodistas extranjeros.

Desde la última vez que miramos a Caracas, Rusia invadió Georgia; el huracán Gustav causó graves estragos en los estados de Louisiana y Misisipí; los demócratas tuvieron la convención de su partido en Denver y los republicanos la de ellos en St.Paul.

La última vez que le prestamos atención a Chávez, el primer mandatario venezolano había moderado su retórica política después que una derrota en las urnas lo forzó a moderar sus aspiraciones. Además, en un careo que Chávez tuvo con Alvaro Uribe, el presidente venezolano salió perdiendo al mostrar las autoridades colombianas pruebas de la intrusión de funcionarios venezolanos a favor de las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En los últimos meses, Chávez ha vuelto a hacer de las suyas. Se acabó el Chávez moderado.

En esta nueva etapa, Chávez ha:

•Comprado el Banco de Venezuela, el más grande del país y propiedad de la empresa española Banco de Santander. Los empleados del banco están preocupados porque pasan a ser empleados del gobierno y en Venezuela los empleados del gobierno tienen obligación de ir a los mítines políticos.

•Pasó una serie de decretos — la mayoría de los cuales ya habían sido derrotados en el referendo del año pasado. Entre ellos, creó una milicia chavista como parte de las fuerzas armadas del país.

A la vez, Chávez he impedido que cerca de 170 de sus más populares opositores sean candidatos en las elecciones a celebrarse en noviembre de este año. Sobre todos ellos pesan acusaciones del estado venezolano impuestas por fiscales colocados por Chávez.

Lo último que ha hecho el gobierno de Chávez ha sido nacionalizar la empresa nacional de cemento, propiedad de la transnacional mexicana Cemex. Cuando la gerencia de Cemex rechazó el monto ofrecido por el gobierno venezolano, Chávez sencillamente se apropió de la empresa.

A la vez Chávez ha visitado a sus amigos los rusos donde ha comprado miles de millones de armamento: aviones, tanques, y hasta un submarino.

Todo esto es razón de sobra para explicar el porqué Estados Unidos no puede dejar de vigilar a Chávez ni a ignorarlo. El autócrata venezolano hace todo lo que puede por prender la mecha de una nueva guerra fría entre Estados Unidos y Rusia.

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Guillermo Martínez

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